Después de ver un infomercial de más, a Homero se le ocurre la absurda idea de ganarse un dinero extra criando avestruces. Sin embargo cuando llega el momento de vender a sus emplumados amigos al mercado de carne, a Homero le gustaría meter la cabeza bajo tierra.
Además, un empresarial Bart comienza un negocio como cortador de césped que pone en problemas a la competencia del vecindario, pero ¿lo suficiente como para ganar al jardinero Willie o al duro de pelar Cleto en el “Torneo Duff de cortadores de césped”?